sábado, 17 de marzo de 2012

Mi maestra soy yo

Al comienzo de nuestra vida, con base en el sistema social al que pertenecemos, el referente que valida nuestro crecimiento está afuera. Son papá, mamá, hermanos mayores, familia, la escuela... la sociedad. Nuestro aprendizaje se constituye en la adaptación a un modus vivendi, en el que la trama la forman las creencias y acciones que coinciden sobre lo mismo.
Es por eso que cuando lo que sucede se sale de lo constituido como el ideal, el deber ser, buscamos los gurús de la medicina, la eterna juventud y belleza, la planeación financiera, del secreto del más allá, a los que les hemos dado la razón. Esperamos que nos entreguen una pócima inexistente que lo resuelva. Pero así remplacemos la salvadora por otra mejor recomendada, si la respuesta que tenemos está fuera de nosotras, las enfermedades vienen y van, los desamores se vuelven depresión, el dinero es de otros y la posibilidad de ser feliz se convierte en un cuento de hadas.
Y es ahí donde comienza la gran oportunidad para aprender que lo que hemos buscado siempre está en nosotras y que la llave para encontrarlo es aceptar que sólo Yo Se lo que Se de mi. Soy la única capaz de conocer mis propias pulsaciones, lo que requiero resolver. Es la lección que yo misma he creado para crecer y como soy la fuente misma del aprendizaje, es decir la maestra-alumna, soy también la respuesta. Yo tengo el poder, me pertenece y lo uso.

Mi maestra soy yo. El a, b, c son mis pensamientos, emociones, palabras y acciones. Requiero escucharme, identificar lo que me ata y aquello que me libera, confiar en mi propia sabiduría y hacer sólo lo que me da seguridad, lo que me reafirma como SER. Mantengo el poder, nunca lo delego.
Alcanzo la maestría cuando me conozco y proyecto desde adentro una fórmula adecuada que crea plenitud y felicidad.
La paz es conmigo, la paz es con todas. 

2 comentarios:

kiki dijo...

Cierto, estoy muy de acuerdo, pero no lo veo fácil.

¿Y cuando el tiempo juega en contra? Por ejemplo tengo insomnio total y no quiero tomar medicamentos, pero no puedo vivir sin dormir y no hay tiempo para resolver el bloqueo que produjo este problema (que conste que ya no tengo insomnio).

Aunque "soy también la respuesta" los miedos y los bloqueos son dificiles de ver y también de diluir.

Me parece buena la postura "hacer sólo lo que me da seguridad,lo que me reafirma como ser", positivarse, "confiar en mi propia sabiduría".

Delegar y aflojar las riendas: no se si a veces no hay más remedio, la interacción con nosotros mismos no es fácil y con los demás tampoco es simple. Pienso que a veces no queda más remedio que dejar fluir hasta retomar fuerzas.

También me surgen unas dudas: ¿Delegar supone confiar? ¿Es bueno confiar? ¿es necesario confiar?

Ojalá que los "gurus de la medicina" fueran más humanos menos gurus, mas humildes y menos orgullosos.

En resumen, también creo que hay un momento en la vida en que te preguntas si el rumbo en el que estás es el que realmente quieres y aflojas (o las circunstancias te hacen aflojar) para ver a tu alrededor, y sobre todo para ver en tu interior, para buscar más en tu interior.

Perdón si hoy estoy un poco dispersa.

Siempre siguiendo este blog en todas sus páginas con interés.
Saludos y buenos deseos

Gloria Umaña dijo...

R: Gracias.