sábado, 16 de marzo de 2013

En Santa Marta, seis meses de la siembra

 Coberturas, eras composturas y biofertilización permiten que los árboles sembrados seis meses atrás soporten el rigor del verano.
 Mónica Bernal en el predio Santa Marta, vereda Guita.

viernes, 15 de marzo de 2013

Aprendo


al estar atenta a mi misma y el resultado de la experiencia es contundente: soy yo -identificada o testigo- quien le da la tonalidad a lo vivido. Gracias.

jueves, 14 de marzo de 2013

Vuelan pajaritos

 Picaflor (Diglossa humeralis)
Además están: 
Perdiz (Colinus cristatus),
Garcita (Bubulcus ibis),
Gavilán (Buteo magnirostris),
Paloma (Patagioenas fasciata),
Torcaza (Zenaida auriculata),
Guardacaminos (Hydropsalis longirostris),
Colibrí (Colibri coruscans),
Cometa (Lesbia cf. victoriae), 
Carpintero (Colaptes rivolii),
Chamicero (Synallaxis subpudica),
Comprapán (Grallaria ruficapilla), 
Tapaculo (Scytalopus griseicollis),
Tiranuelo (Mecocerculus leucophrys),
Sirirí (Tyrannus melancholicus),
Sirirí (Tyrannus tyrannus), 
Cucarachero (Troglodytes aedon).
Mirla (Turdus fuscater),
Clarinero (Anisognathus igniventris),
Conirostro (Conirostrum rufum),
Copetón (Zonotrichia capensis),
Semillero (Catamenia analis),
Gorrión montés (Arremon assimilis),
Gorrión montés (Atlapetes cf. pallidinucha),
Bababuy (Pheucticus aureoventris),
Arañero (Basileuterus nigrocristatus), 
Toche (Icterus chrysater),
Chirlobirlo (Sturnella magna),
Chisga (Sporaga spinescens).

miércoles, 13 de marzo de 2013

Palabras



Cuido lo que digo. Se que las palabras jamás podrán volver a entrar y entonces tomo conciencia del poder creador para limitar o expandir; opto por ejercer el último. 
Lo que pienso sobre una conducta o circunstancia exterior lo mantengo en silencio y lo valido con lo que siento para que esa referencia encuentre en mi la razón de su reflejo; es el espejo en el que me miro y nada mas. Está en mi ámbito personal y allí permanece como la lección que Es para mi. 
Sólo miro, sólo escucho. Confío en la sabiduría que nos conduce a la experiencia que necesitamos para sacar la oscuridad y proyectar la luz.  
La paz es conmigo, la paz es con todas.

martes, 12 de marzo de 2013

Sopa campesina



Cuando la Cebolla de cabeza blanca se ha tornado transparente agrego el Frijol verde lavado y escurrido. Dejo que el Frijol se rehogue con la cebolla por unos minutos y le incorporo agua a la temperatura ambiente.


A un Chile, en este caso de árbol, lo lavé y le quité las semillas para luego añadirlo a la cocción.




La Ahuyama (Calabaza) y la Guatila (Chayote) en cantidades iguales las corto en cuadros y las echo al caldo.




Un tanto de Sal se suma a la preparación en el momento en que las verduras y el Frijol están mas blandos que crudos. 


Desgrané la Mazorca tierna y a la Calabaza de agua la corté también en cuadros y las adiciono cuando los demás ingredientes están bien cocidos.

Sirvo la Sopa en un plato hondo,  encima esparzo germinados -usé de Alfalfa- y vierto un chorro de aceite de Oliva prensado en frío.

lunes, 11 de marzo de 2013

La salida 13


Nos comprometidos a volver al día siguiente. En el viaje de regreso reímos a carcajadas al recordar lo mal hablado que era el sacerdote, su desfachatez y nuestras propias mentiras. 
El universitario quedó encargado de buscar los padrinos entre sus compañeros, ya que nosotras no teníamos ningún mayor de edad a quien acudir, el contrayente de mi Hermana era de otra ciudad y tampoco consideramos prudente buscar mas gente dentro de nuestros conocidos de la Iglesia.
Para poder salir el Domingo acudimos al pretexto de asistir a la fiesta de celebración de un nuevo aniversario del Colegio, que siempre se llevaba a cabo con un almuerzo campestre.
Salimos muy temprano. Las mujeres viajamos en el carro, incluyendo a la Mejor Amiga, ya que la verdadera novia verdadera del Primo era desconocida para el sacerdote que prometió a casarnos, y los hombres lo hicieron en autobús. 
Cuando llegamos al pueblo nos sorprendió encontrarnos con una cabalgata en la que el Padre parecía punto de caerse del caballo de lo borracho que estaba. Las mujeres con los padrinos nos agrupamos en una esquina de la plaza en tanto que los ´novios´fueron a conversar con Él. De lejos los veíamos ir perdiendo el ánimo hasta que regresaron cabizbajos, mientras el prelado se bajaba con dificultad del animal y ayudado por un parroquiano entraba a la Curia.
- Va a dormir una siesta, por sólo una hora y luego nos dijo que lo despertáramos. Nos informaron.
Para pasar el tiempo dimos una vuelta por sus calles y en una panadería comimos algo, sin perder de vista el reloj. Al cumplirse el plazo nos fuimos a despertar al cura. Los doce nos amontonamos frente a la ventana, que afortunadamente estaba abierta, y nos turnamos para llamarlo. Roncaba de tal manera que apagaba nuestras voces y uno de los muchachos tomó una vara de un volador que estaba tirada en el asfalto y con gran dificultad logró pasarla por entre las rejas de la ventana y tocar su cuerpo. Se puso furioso, se paró cerró la ventana y nos mandó al diablo. Quedamos consternados, pero el ama de llaves que había salido a la puerta por el alboroto nos dijo que esperáramos a que durmiera un rato mas y se le pasara la rabia.
Nos dieron casi las seis de la tarde cuando por fin se abrió la puerta de la Casa Cural y nos invitaron a entrar. El Padre nos dijo que iba a casarnos allí y que el ama de llaves haría las veces de la secretaria para asentar en el libro la ceremonia. Le entregamos nuestras partidas de bautismo y las cédulas de ciudadanía de sólo una par de nuestros acompañantes que sirvió de madrina y padrino a las tres parejas. A los demás les ofreció una mesa de billar y se pusieron a jugar. De tal manera que en vez de la marcha nupcial escuchábamos el rebote de las bolas, mientras el Sacerdote, aún bajo los efectos del alcohol, se mecía de adelante hacia atrás y nos hacía jurar fidelidad, lealtad y amor hasta que la muerte nos separara. Nos pusimos argollas hechas en concha de coco y que se consiguen en los puestos callejeros y tan pronto recibimos la bendición que nos declaraba marido y mujer, nosotras salimos apresuradas, mientras que los hombres y la Mejor Amiga aceptaron la oferta sacerdotal de un trago.
Nos quedamos a dos cuadras de la casa y al llegar nos encontramos en la puerta a Mamá y al Padrastro esperándonos. Éste al vernos refunfuñó y se alejó calle abajo.
Mamá temblando de rabia y correa en mano comenzó a darnos golpes.
- Van a decirme dónde estaban, así tenga que sacarles carne viva.
Continuará

domingo, 10 de marzo de 2013