miércoles, 27 de abril de 2011

La tierra se equilibra


La Tierra como ser vivo que es, al igual que nosotras, requiere sanarse. Recuperar la salud y para ello da salida a la crisis -expulsa todo aquello que la contiene, la asfixia-. Las consecuencias de los movimientos que realiza para equilibrarse, sacudirse de los pesos excesivos que le hemos cargado, nos impresionan, son crudos, son radicales.
Terremoto, Tsumani y una ola de radiación nuclear en Japón. Un invierno mas severo y grandes inundaciones en Colombia. Son muchas las personas sin hogar y son aún más los argumentos que se esgrimen para explicar lo evidente: vivimos de espaldas a la naturaleza y ahora estamos ante las consecuencias de ello.
¿Qué pasó? Hemos desnudado la tierra, con una tala de árboles sin tregua, cuando no destruido las montañas para sacar arena, piedra... Los ríos son una gran caneca de basura y sus riberas, tierras baldías que han de ocuparse... La obtención de energía ha de provenir de fuentes controladas para ser rentable.
La máxima es el negocio, la oportunidad y la ventaja sin comparación. Predomina el concepto de colonización y la solución que se enfoca persiste en plantear un desafío de mega ingeniería para aún mantener el ¨dominio¨ de la naturaleza. Es la misma manera de insistir en la confrontación de fuerzas, pese a que ya sabemos que si nuestro hogar, Tierra, se sacude volamos por los aires pues nuestros anclajes -viviendas, construcciones, obras de ingeniería, están ahí como trofeos de guerra y no como resultado de nuestra compresión de una coexistencia en armonía con el Todo.
Estas situaciones, luego del drama que presentan, nos muestran la quietud: hay que esperar a que la Tierra se equilibre. Es un instante de no tiempo donde el ahora es el protagonista y nos coloca de cara con lo fundamental: la vida y qué es lo que la resguarda. Es una invitación a detenernos para replantear nuestra forma de existir y de concebir nuestras interacciones. Es el momento de unirnos a la Tierra y fluir en armonía. ¡He ahí el verdadero reto que tenemos!.
G.U.
Imágenes de la web

lunes, 18 de abril de 2011

Suficiente

Es común que nuestra bolsa de compra y deseos por satisfacer, no tenga fondo, Nuestra ambición no conoce limites y tal vez el único que no logramos evadir es el nuestro propio cuerpo. Sólo podemos sentarnos en una silla, dormir en una cama, colocarnos un par de zapatos, una ropa, una cartera... una comida a la vez, de lo contrario como mínimo tendremos una indigestion que nos hará pasar un mal, malísimo, rato.
Esta limitación física, real la hemos resuelto con espacios expandidos de nuestro yo: muchos contenedores donde guardar alimentos, comidas preparadas, vestuario, objetos que reclaman nuestro tiempo libre... y para ello hemos colonizado la naturaleza. Cada vez reducimos mas el verde a las materas y cuando que nos detenemos a observar un ecosistema es para encontrar algo que se convierta en un huevo de oro que nos posibilite tener que echar a nuestra bolsa de carencias.
Nuestra prioridades las determinan un estilo de vida que no guarda relación con el orden natural de la existencia. A la atmósfera descargamos emisiones de sustancias tóxicas y afectamos el aire que respiramos. El sol se empalidece en la oscuridad de esa contaminación o lo remplazamos por las bombillas de los áreas construidas para contenernos como fuerza productiva. El agua se ha vuelto escasa y la hemos encerrado en redes de tubería que requieren de fuertes depuradores, pues además cuando está disponible de manera natural es un vertedero de nuestros desechos. Los alimentos tienen efectos secundarios por la toxicidad de insumos químicos usados en su producción.
Vivimos de espaldas a la vida y nuestra supervivencia es realmente un milagro frente a este bombardeo de conductas depredadoras, de las que somos parte en tanto no comprendamos nuestro nexo con Todo e incorporemos individual y grupalmente prácticas cotidianas de preservación y protección de los ecosistemas, que no necesariamente significan una apuesta a la vida básica, de anacoreta o incluso de penitentes.
La calidad de vida en armonía con el entorno es el resultado de nuestra comprensión sobre nuestra capacidad de estar satisfechas, de tener y vivir con lo suficiente, en la confianza de la abundancia del ahora.
G.U.

martes, 12 de abril de 2011

Dos lobos

Un viejo Tuxpeño le contó a su nieto sonorita acerca de una batalla que ocurre en el interior de las personas: "Hijo mío, la batalla es entre dos lobos dentro de todos nosotros. "Uno es ira, envidia, celos, tristeza, pesar, avaricia, arrogancia, autocompasión, culpa, resentimiento, inferioridad, mentiras, falso orgullo, superioridad y ego.. "El otro es alegría, paz, amor, esperanza, serenidad, humildad, bondad, benevolencia, empatía, generosidad, verdad, compasión y fe." El nieto lo meditó por un minuto y luego preguntó a su abuelo: “¿Qué lobo gana?”
El viejo Cherokee respondió:
"Aquél al que tú alimentes."

miércoles, 6 de abril de 2011

Backtoeden - Marzo 2011


San Marcelo, vereda Cuayá












Villa María, vereda Hatillo








San Luis, vereda Chitiva Abajo






San Isidro, vereda Guita





















Bachué, vereda Guita



La Virginia, vereda Hatillo

martes, 5 de abril de 2011

Cultura de la escasez

Hacemos parte de una cultura de la escasez que hemos denominado progreso. Poseemos poco, un poco más o muchísimo más, pero siempre sentimos que aún no es suficiente.

Nuestra ambición por llenar los vacíos atiborra espacios y nuestra capacidad de producir desechos va a la par con el uso de todo aquello que nos de un ranking, en el que la diferencia de recursos económicos se expresa en la velocidad y volumen de lo que convertimos en basura.

¿Nos hacen falta tantas cosas? ¿Requerimos mayores experiencias, lugares por visitar...? Queremos esto, también aquello. No hay limite diferente al de la capacidad adquisitiva. ¿Qué estamos realmente comprando y botando? 

El valor de lo que consumimos va mas allá del precio etiquetado y pagado. El costo real de producción es inherente al uso de los recursos involucrados en su factura. Si la mano de obra es compensada por lo bajo, el obrero vive en estrechez y frustración. Se mantiene hambriento. 

Si usamos recursos renovables o renovables con un manejo regulado por el bajo costo arrasamos la naturaleza. Condenamos a futuras generaciones a no contar con ellos. 

Si el producto final genera además una estela contaminante, la liberación de gases tóxicos sin olor sustancias inmortales por su incapacidad de de biodegradarse, transformamos el hábitat. Lo sentenciamos a la extinción. 

Pagamos barato, en oferta. Y así la escasez que creemos tener hoy, podría ser una certeza mañana, si seguimos produciendo para el consumo sin límites y consumimos para mantener la producción cueste lo que cueste.  



martes, 29 de marzo de 2011

Intervención


Cuan ocupadas nos encontramos y todo parece diluirse en una frenética carrera contra reloj. El tiempo es corto en la medida en que centramos nuestras ocupaciones en la intervención.
Dediquemos mucho de nuestra atención y energía al otro, sea éste un ser, una idea o el mundo exterior. Etiquetamos su conducta, actuamos para reparar lo que de él consideramos averiado y generamos estímulos para determinar una respuesta concreta, que se ajusta a nuestra rigidez sobre el deber ser.
Esta práctica es cotidiana y constante. Está ceñida a nuestro cuerpo como otra sombra que nunca vemos. Que consideramos inofensiva, pese a que sus consecuencias sean la devastación del mundo natural - impacto negativo en los ecosistemas y pérdida de vida en el suelo, el aire y el agua- y asesinato físico, mental y/o espiritual del hombre -un ideario de consumo y acumulación que niega la unicidad-.
¿Nos detenemos, escuchamos, observamos, comprendemos?. No, no hay tiempo.
En ese ahogamiento de la disponibilidad real, huimos de nosotras mismas hasta que todo lo que hemos ocultado, enterrado e incluso olvidado estalla como cualquier evento de la naturaleza, devastándonos para dejarnos en un estado de no hallarnos. Depresivas vemos la oscuridad que hemos construido en nuestra brigada de buenos samaritanos y pese a ello es probable que aún persistamos en la intervención. Lloramos, nos quejamos y hasta rezamos, presas de la angustia y frustración, para pedir que alguien venga a salvarnos, ¿de qué? En últimas de nosotras mismas, ya que somos lo que vivimos y sólo somos quienes podemos resolverlo.
La comprensión y el auto conocimiento nos hace libres, tanto para vivir individualmente en libertad como para respetar el libre albedrío ajeno. Y es así que ahora estoy atenta para comprender mi deseo de intervenir y dejarlo ir, porque ya tengo suficiente responsabilidad con lo que he creado con ¨buena intención¨.

lunes, 7 de marzo de 2011

Backtoeden - Febrero 2011

San Marcelo, vereda Guita. Cada mes previa supervisión del cumplimiento del plan de mantenimiento se cancelan los honorarios mensuales correspondientes.












Villa María, vereda Hatillo. En los casos que se hizo preciso se colocaron botellas con agua para mantener humedad en las plantas durante los meses de verano.





San Luis, vereda Chitiva Abajo.








San Isidro, vereda Guita.






Bachué, vereda Guita.


La Virginia vereda Hatillo. Se preservó la cobertura natural para aumentar la humedad en las plantas.