miércoles, 25 de julio de 2012

Galería: Musgos

En los caminos
En un barranco 
En el bosque

lunes, 23 de julio de 2012

Una huerta citadina

Es una sencilla y por ende maravillosa experiencia que comparte Pedro J. Segura Z., mas conocido en su ámbito como Pejota, y que nos muestra la posibilidad de cultivar nuestros alimentos en cualquir lugar donde nos encontremos y a costos accesibles.

Esta huerta citadina está ubicada en una terraza en Pasto y es el resultado del uso de materiales reciclables -botellas y canastas plásticas-, abono orgánico y la creatividad en la puesta de los recursos disponibles.
Su propósito en palabras de Pedro, ¨es aprender, compartir, mostrar lo logrado para que la gente replique¨. Así mismo: ¨truequiar conocimiento, semillas, productos, tener comida y experimentar con nuevas recetas; construcción de afectos; probar, investigar, articular conocimiento empírico de los campesinos con al academia¨.


Este proceso lo inició primero en el área rural, cerca de la laguna de Cocha, en donde alquiló una casa y con los vecinos hicieron una huerta con la técnica conocida como cama caliente que consiste en crear una era a base de papel, encima hojarasca y luego tierra. Se agregan varias capas hasta obtener la altura deseada. Sembraron hierbas medicinales, aromáticas y condimentos, pero dado que esa actividad reclama una atención permanente se optó por trasladarla a la ciudad, donde tiene su residencia.
Allí lleva un registro de la huerta en el que consigna el nombre, fecha y estado de la siembra, fase la la luna, origen de la semilla, los aprendizajes, el destino y el uso. Por ejemplo, en la práctica pudo determinar que la profundidad de las canastillas utilizadas es inadecuada para la remolacha y la zanahoria, mientras que la hierba medicinal la Ruda, cuyo destino es el consumo y el trueque, ha tenido una cosecha en perfecto estado.
Pedro J. Segura es especialista en planificación y análisis de contexto del territorio por medio de Sistemas de Información geográfica y socio honorario de Resnatur. 
Fotos cortesía de Pedro J. Segura Z.

sábado, 21 de julio de 2012

Obtengo lo real

Lo real me fortalece y conocerlo me permite aligerar mi paso. Para ello me desacostumbré a mentir, especialmente a mi misma, porque cada vez que me dejo llevar por la ficción pierdo algo de mi.
Ver lo que es sin velos construidos en el deber ser o en el deseo de lo que creo es mejor para mi, me permite sopesar lo que vivo para comprender qué de esa experiencia está sucediendo y qué es un capricho de mi insistencia a permanecer atada a la ilusión.
Se trata de vivir sin prejuicios ni expectativas, atenta a las novedades del Ahora y con la claridad de erradicar con crudeza todo aquello que nunca fue. De ver lo que está ahí, debajo de que en nuestra fantasía suponemos que existe.
Si, en un caso dado y a manera de ejemplo, en mi labor busco un florecimiento de mis conocimientos e idoneidades y lo que se presenta es torpeza y frustración, es claro que lo que hago difiere de mis potencialidades y permanecer en ello sin cambiar el objetivo es una quimera que cada día me robará mi propia confianza y seguridad, ya que el resultado me muestra un enfoque que adolece de una claridad de lo real: lo que se y aprendí a hacer.
Lo real es lo que obtengo de mi vivencia, se lo buscado o lo temido, y frente a lo cual es imposible mentirme, dado que es tangible y concreto. Si lo que se me entrega me enriquece es evidente que en mi interior hay unidad entre lo que pienso, siento y actúo, una conexión interna que vincula en un mismo sentido mi sentir y lo existente.
Vivir en la realidad es una brigada cotidiana de limpieza: conciencia de mi misma y la observación sin juicio de lo que sucede, para que mi pensamiento se fortalezca con lo que recibo, lo que Es, e impulse un quehacer en donde mis sentimientos lúcidos le dan a mi cuerpo la vitalidad para actuar.

La paz es conmigo, la paz es con todas.

viernes, 20 de julio de 2012

Ensalada de Habas verdes

Aprendí a comer Habas verdes aquí, pues un alimento tradicional de esta zona Cundiboyacense, en donde las preparan en sopas llamadas cocidos, en las que las combinan con tubérculos. 




Las prefiero en ensalada, tal como se observan la siguiente preparación.









Habas verdes, Lechuga morada, Aceite de Oliva, Limones en salmuera y Perejil.


Unas vez peladas las Habas se cocinan hasta que estén blandas.
La Lechuga y el Perejil se colocan en agua, a la quee se le agrega un chorro de vinagre blanco para desinfectarlas.
Para facilitar la digestión se le quita la membrana del Haba. la cual se echa sobre la cama de Lechuga morada que ha sido troceada.




Luego se añaden los Limones y el Perejil picados finamente, el aceite, se revuelve y se sirve


jueves, 19 de julio de 2012

La paz es conmigo





cada atardecer. Acepto con gratitud el logro de un día que se despide y en el que todo fue lo que Es, porque significa el balance de lo vivido, ajeno de pendientes que dejé de enumerar al entregarme al Ahora.

miércoles, 18 de julio de 2012

Sanar lo femenino con el pulso de la Tierra



Para el encuentro del 12 de Julio la  Esperanza realizó y guió una propuesta orientada a sanar el femenino de cada una de las asistentes, a través de la puesta en marcha de un ritual para unirnos con nuestras mujeres ancestrales.

Ubicamos un lugar para honrar con flores, frutos, agua y fuego que prendimos al aire libre. Nos sentamos en un semicírculo alrededor del mismo y acordamos una intención de amor y de estar en paz con todas nuestras descendientes por línea biológica: madre, abuela, bisabuela, tatarabuela…



Esperanza nos entrega papeles blancos recortados y algo con qué escribir, y luego nos convoca a una meditación para traer con amor a nuestro pensamiento estas mujeres, imaginándolas  frente a nosotros con una actitud de bondad y aceptación hacia ese encuentro .


Colocamos frente a cada una de nosotras un objeto de nuestra madre o algo que nos la recuerde, como por ejemplo una foto, carta, ropa, adorno, y también trajimos algo de la abuela, bisabuela…

Nos tomamos el tiempo necesario visualizarlas acogiéndonos en su corazón y luego escribimos en  el papel, primero a nuestra madre, lo que le agradecemos, nuestras semejanza con ella y nuestra manera de sentirnos al respecto, lo que tiene que perdonarnos y lo que le perdonamos, exponiendo los hechos y razones. Nos inclinamos hacia ellas y las abrazamos imaginariamente desde nuestro corazón, dejando ir todo sentimiento negativo que aún tengamos con respecto a ella. Doblamos el papel y lo dejamos al lado.
Repetimos el ejercicio para las otras mujeres ancestrales de nuestra familia. Podemos usar un sólo papel o en varios, de acuerdo a nuestras necesidades de escribir sobre ellas de manera individual o en grupo. Doblamos el papel y lo dejamos al lado.
Cada una pasa a la hoguera y quema cada papel escrito y luego de pies cerramos el círculo y para sellar el proceso cada una de las participantes abrazó a su compañera de la derecha como símbolo de paz y armonía establecida con las mujeres de su familia. Compartimos primero un té con galletas y un almuerzo, provisto por todas.


Por ultimo las cenizas se sacaron y regaron alrededor de un árbol. Gracias Celeste, Clara Inés, Consuelo, Esperanza, Marina, Matilda, Paola y Tita.

lunes, 16 de julio de 2012

Backtoeden- San Antonio, Junio 2012


Aspectos de la fertilización realizada en Junio. 
Jan en un árbol de Garrocho  y Marta en un Roble.

Fotos Jan Fisher y Martha Ramírez