Lo aprendí a hacer cuando lo vi en un programa de televisión y supe que era una costumbre culinaria del oriente, donde lo usan como aderezo o acompañamiento de diferentes platos.
Aquí siempre lo usamos en las ensaladas y en las entradas.
Agua, sal marina y limones. Aunque uso los amarillos importados
que conocí con la receta, prefiero los que son propios de Colombia
y con los que ilustro esta preparación.
Los introduzco en el frasco hasta completar una capa y agrego mas sal, mas sal, mucha sal y así sucesivamente hasta llegar al borde del cuello del frasco.
Lo tapo y lo coloco en un lugar seco y con mas oscuridad que luz por un lapso mínimo de cuatro meses. Así cuenta con el tiempo necesario para su cocción natural y queda listo para consumir.