jueves, 4 de julio de 2013

En familia 10


Llegué al trabajo y noté que la Melliza ardía en fiebre. Le pregunté a la Niñera si ya la había visto el médico y me dijo que la Señora la había regañado por sugerirlo. Estábamos solas con los pequeños y entonces la bañé con agua muy fría para bajarle la calentura. No sirvió de nada.
Pese a desatar la ira de la Señora la llamé para decirle que la niña estaba muy mal. Tampoco me atendió y me acusó de exagerada. Volvimos a bañarla y entonces le escuché un sonido ronco en el pecho. No aguanté mas y me comuniqué con el Señor. Él trajo un doctor y éste ordenó hospitalizarla.El diagnóstico fue Neumonía.  Antes de que se fueran escuché al Señor discutir y reclamarle a la Señora. Cuando colgó me ordenó que alistara una maleta con los artículos de aseo y prendas necesarias para Ella.
Estuvieron fuera de la casa por una semana, en la que mis asuntos permanecieron sin novedades. La Hermana Mayor vino de visita y me contó que mi vecina le había ofrecido en venta su casa y que para ellos la oferta era tentadora, pero que el espacio era muy chico. Trató de sondearme sobre el proceso de mi Marido y la gestión del abogado. Le cambié el tema para evitar ponerla al corriente, que ya habíamos dejado de darle dinero.
Al regreso de la Señora la vi muy cambiada conmigo y siempre pronta a quejarse de mi trabajo. La Melliza estaba recuperada y con eso era suficiente para estar satisfecha y por eso me mantuve sin decir palabra. La situación se volvió peor y en un momento en el que el Mellizo no quiso que Ella lo alzara y le hiciera mimos y al verla tan apenada le quise decir que le diera tiempo, pero me interrumpió fuera de si y me acusó de querer robarle el cariño de sus hijos. Con los ojos llorosos me defendí y ahí fue peor: Me despidió sin contemplaciones.
Continuará

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