lunes, 24 de junio de 2013

En familia 9


Acepté que Padre hablara con la Hermana Menor. Lo importante era buscar el regreso de mi Marido.
En el trabajo retomamos la rutina. El Adolescente volvió sin dar explicaciones y ahora la Señora habla con propiedad del derecho de los homosexuales. Los Mellizos aún lloran pidiendo los brazos esquivos de la madre. El Señor mantiene su presencia escondida tras los libros y la Niñera sigue contándome los secretos que se presentan en mi ausencia, pero estoy demasiado preocupada por lo propio como para darles mi atención. 
La Hermana Menor quiere quedarse con nuestra casa como indemnización por el supuesto abuso que sufrió. Comprendo ese es el móvil de nuestra desgracia y apenas si puedo reprimir mis instintos feroces de tomar un mazo y derribar las paredes. Me controlo para buscar una solución diferente. 
Le doy a Padre mi negativa para que se la diga a Ella y llamo a mi Marido. Le pido que se cuide con la promesa de que estaremos muy pronto juntos, porque así lo he decido.
Continuará

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