viernes, 14 de junio de 2013

En familia 8


Ha sido un caos completo. Me llamaron del trabajo a la madrugada y me pidieron que me fuera para allá. Cuando llegué la Señora estaba en la cama presa de un ataque de nervios. Se negaba a a levantarse porque temía que la tierra se abriera y se la tragara. Le hice un agua de hierbas para tranquilizarla, ya que tampoco aceptaba tomar pastilla alguna que la calmara. Los mellizos estaban dormidos, mientras la Niñera iba de un lado a otro con cara de circunstancias. El Adolescente no estaba por ahí y el silencio lo sentí mas pesado. Preparé el desayuno, lo llevé a la habitación de los señores y los dejé solos. Seguían sin hablar.
En la cocina, la Niñera descansó al contarme los hechos: Los señores salieron la noche anterior a una comida en casa de unos escritores, pero algo de la cena le hizo daño a la Señora y salieron antes de lo planeado. Al llegar la casa encontraron al Adolescente con otro muchacho en plena demostración de su afecto y atracción. La Señora se abalanzó sobre ellos, los cogió a carterazos hasta que el Señor la detuvo y los jóvenes pudieron escapar. Fué en ese momento cuando cayó al suelo e incapaz de pararse. Con la ayuda de la Niñera, a la que despertaron los gritos y fue testigo de los sucesos, la llevaron a la habitación. 
El día transcurrió sin novedades dramáticas, pese a que el Adolescente permanecía ausente.
Ya en mi hogar me encontré con mi Hermano que había llegado al país e impaciente fue a buscarme. Me enteré que mi Marido pasaba por una aguda depresión. Comía poco y había aceptado mas trabajo, por lo cual apenas si dormía. Me asusté.
Continuará

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