domingo, 19 de mayo de 2013

En familia 5


Nacieron los mellizos. La niña salió primero, se ve que va a ser grandota al estilo del papá. El niño es menudo. Ha llegado una Niñera que los atiende durante el día, mientras que en la noche es el Adolescente quien se levanta darles el biberón, pues las cunas las pusieron en su habitación, ya que la Señora se queja de una constante jaqueca. El más mínimo sonido le molesta y a pesar de que mantiene encerrada en su recámara hemos de andar sin zapatos por la casa.
Los bebés lloran mucho reclamando el calor materno que les ha sido negado, al punto que si el tiempo lo permite la Niñera da vuelta tras vuelta a la manzana para calmarlos y si han de permanecer en la casa yo tomo al varón y Ella a la mujercita. Para poder atender los quehaceres aprendí a cargarlo como hacen las mujeres de campo, envuelto en un matón fuertemente atado a la cintura, ya que apenas voy a colocarlo en la cama grita. La Señora, que ahora va al gimnasio para recuperar la figura, nos ordena que cuando Ella esté por fuera los dejemos en la cuna, así lloren si parar, pero me siento incapaz de hacerlo y no permito que la Niñera, que es jovencita y aún desconoce la maternidad, atienda la orden y para evitar que nos regañe estamos atentas a su llegada y cuando escuchamos la bocina que nos indica que hemos de abrir el garaje, les damos de comer. 
Como los hijos me acompañan los Domingos, ellos y el Adolescente van al parque a jugar baloncesto y pesar el mayor rato posible allí, huyendo un poco de la tiranía de la Señora que le pone oficio a todo el que se le pase por delante. Yo les doy algo de dinero, ya que prefiero que coman una torta en algún puesto de la calle, porque a pesar de que es muy generosa con la comida es muy irritable y no quiero que crea que soy abusiva. Ando con pies de plomo pues ahora mas que nunca necesito todo el dinero que pueda sacar en el trabajo.
Con dificultad logré sacarle a mi Madre la información de la Testigo. Es una vecina de mi Hermana Menor, que va con ella a todos lados y la llena de invitaciones y regalos. Le pregunto si yo la conozco y me evade con cuentos de momentos que no recuerdo haber vivido, lo que me confirma que es alguien comprado.
Continuará

No hay comentarios: