martes, 22 de enero de 2013

La salida 7


Supe que se iban a morir una tarde en la que me encontraba ojeando las ilustraciones de una bella edición del libro Las mil y una noches. Mi Abuela me miró sonriente y me preguntó: Te lo quieres llevar? Te lo presto, -sacudió su cabeza con impaciencia- pero, ¿qué digo? Llévatelo, es tuyo. ¿Mio?, dudé con la mirada y al verla asentir tranquila, sentí que el corazón me daba un vuelco y me aferré a Ella. Sentí su cuerpo huesudo y me percaté de lo delgada que estaba. Me soltó con suavidad: Mi niña, has de ser fuerte. Tu abuelo y yo hemos tenido una buena vida y sólo Dios sabe por qué tu Prima hizo lo que hizo. Se seca con disimulo un par de lágrimas y yo dejé de contener las mías.
Escondí mi rostro, tomé el libro y lo apreté contra mi pecho mientes salía corriendo sin despedirme. Mis abuelos eran poco dados a demostrar su afecto, pero siempre estuvieron ahí para nosotras, podíamos ir a su casa sin pedir permiso y allí me sentía segura, sabía que su presencia era suficiente para detener cualquier situación que nos desfavoreciera. Caminé sin rumbo, ajena a mi alrededor y sólo cuando oscureció tomé conciencia de que debía regresar a casa. Allí por primera vez dejaron de pedirme explicaciones. Seguro que la Abuela había hablado con Mamá. No quise comer, me acosté y dormí profundamente. 
A la mañana siguiente, me levanté con la convicción de haber vivido una pesadilla, pero el rostro lloroso de Mamá me quitó la esperanza. La Abuela había entrado en un coma del que nunca despertó y el Abuelo, dos meses después, frenó su corazón.
En los dos entierros me encontré con el Primo, ex-novio, pero lo ignoré. Él 
insistía en hablarme con indirectas que desoía. Cada comentario, que me  soso y ridículo, me confirmaba mi decisión a mantenerme a distancia. Se refería casi siempre a mi pelo, ya que decidí, sin consultar a Mamá, quien era la que siempre determinaba al respecto, cortarlo  a ras, muy corto, en un estilo masculino. Fue la única manera que encontré de expresar mi orfandad.
Continuará

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