martes, 11 de septiembre de 2012

Tras el recuerdo olvidado 6

Ya conocía todos los detalles. De ellos hemos hablado los cuatro una y otra vez. El Mayor subió en una exhalación las escalera y me apartó de la puerta, la cerro y me obligo a recostarme. Al rato llegó el Menor y ambos lo descolgaron. 

Se había suicidado la noche anterior, mientras yo estaba en el jardín. Eso fue lo que dijo el médico que expidió el certificado de defunción y que escribió que la causa de la muerte fue un infarto; le debía un favor al hijo Mayor.  
Con el documento en mano, lo amortajaron en una sábana limpia y después llamaron a la funeraria para que trajera el ataúd, los cirios y todo los necesario para velarlo en casa. La resistencia para que manipularan el cadáver fue justificada en una promesa al muerto y respeto a sus creencias. De allí salió a la iglesia y mas tarde al crematorio. Sus cenizas fueron trasladas a una cripta en un cementario. 
Un día después firmamos la promesa de compra venta de la casa y nos dieron 30 días para desocuparla. Pero como a mi hicieron jurar que no diría nada, sólo pude hacerlo al olvidarlo, junto con todo lo vivido los días que sucedieron a la tragedia. Ahora el secreto nos pertenece a todos y continuará enterrado junto con el padre, pues qué caso tendría sacarlo a la luz cuando eso sólo traería mas problemas de los que ya vivimos en los últimos años. 
Al recuperar el recuerdo sentí un gran alivio Y fui consciente de mi miedo, temía haberlo matado. Yo rezaba todas las noches y clamaba el don de la paciencia y del perdón, pero lo escuchaba roncar y el rencor crecía dentro de mi y me desvelaba urdiendo, además de múltiples formas de hacerlo pasar malos ratos, la manera de sacarlo de nuestras vidas.
Hemos reconocido todos los errores que cometimos desde que Él llegó y en especial el que nuestros propios temores hubiesen puesto una mordaza a nuestras bocas, impidiendo que fuéramos realmente sinceros con respecto a nuestro sentir. Para ellos tener al padre era una oportunidad de conocer la paternidad, aunque en realidad los proveedores y protectores terminaron siendo los hijos y en mi caso odiaba que Él hubiese aparecido de la nada para capitalizar lo que habíamos logrado en su ausencia. Fui incapaz de ser generosa porque aún resentía mas que su abandono el que me hubiera engañado con sus falsas promesas de hogar.
¿Por qué mintieron los hijos y ocultaron el suicidio? Ellos aún no lo saben, a veces argumentan que por verguenza, pero yo comprendí que lo hicieron para protegerme, para evitar que Él se saliera con la suya, al sindicarme como su verdugo. Fue una muestra del amor que siempre estuvo de mi lado y que hoy me permite liberarlos de su protección. Rechacé la convivencia con el hijo Menor. Buscaré una vivienda para mi sola, eso si lejos del barrio donde está la casa y mas cerca de los tres hijos.
¿Me siento culpable?, todavía no lo se. Carezco de potestad para juzgar su odio o su muerte como su última palabra en contra mía. Su nueva presencia fue como un mal presagio para mi, pero también significó el detonante que me enfrentó a mi resentimiento. Esta experiencia me ha roto por dentro. Siempre me vi con una persona impecable, serena, piadosa, pero con los tantos años que tengo hoy se que quien pensaba ser es otra y necesito conocer a la que hoy soy, para tranqulizarla, para aceptarla. Este es el tiempo para mi.

Final con un comienzo.

2 comentarios:

kiki dijo...

¿Y ese hombre porqué lo hizo?

Saludos

Gloria Umaña dijo...

A veces las emociones nos superan y si además dejamos de observarnos para responsabilizar a los demás de lo que sucede, terminamos destruyéndonos física y emocionalmente porque la respuesta ajena a nuestra problemática es inexistente.